¿Está exenta tu microempresa de la EAA? Lo que debes comprobar

Una empresa de seis personas puede creer que queda fuera de la European Accessibility Act (EAA). Sin embargo, si vende por internet o presta determinados servicios a consumidores, esa conclusión puede cambiar por completo. La clave no es solo el tamaño: también importa qué actividad realiza tu negocio.
La búsqueda “microempresa exenta EAA” suele partir de una duda razonable: la normativa europea contempla una excepción para algunas microempresas. No obstante, esa excepción no funciona como un permiso general para ignorar la accesibilidad web. Depende de requisitos concretos y, sobre todo, de si tu empresa presta servicios o comercializa productos dentro del ámbito de la norma.
Desde el 28 de junio de 2025, la EAA es aplicable en España mediante la Ley 11/2023. Su objetivo es que productos y servicios digitales sean utilizables por más personas, incluidas aquellas con discapacidad. Antes de decidir que tu negocio no debe actuar, conviene revisar cuatro puntos: plantilla, facturación, actividad y canal de venta.
¿Cuándo puede una microempresa quedar exenta de la EAA?
Una microempresa exenta de la EAA es, en sentido estricto, una empresa que cumple las condiciones de tamaño previstas por la normativa y que presta servicios. La Directiva (UE) 2019/882 contempla que las microempresas que prestan servicios queden exentas de determinados requisitos de accesibilidad (Fuente: EUR-Lex, Directiva (UE) 2019/882).
Para aplicar esta excepción, tu empresa debe reunir ambas condiciones que definen a una microempresa en este contexto:
- Tener menos de 10 empleados.
- Tener una facturación anual inferior a 2 millones de euros.
Por tanto, una empresa con cuatro personas contratadas y una facturación de 1,5 millones de euros encajaría, en principio, en esta definición. En cambio, otra con ocho empleados pero 2,4 millones de facturación no cumpliría el requisito completo. El tamaño importa, pero no basta por sí solo.
Además, la exención para microempresas se refiere a quienes prestan servicios. Esta distinción suele generar errores porque muchas empresas hacen varias cosas a la vez: ofrecen un servicio, venden cursos, comercializan productos, gestionan una plataforma de reservas o tienen una tienda online. No todas esas actividades reciben el mismo tratamiento.
La Ley 11/2023 incorpora la EAA al marco español y su aplicación depende también del tipo de producto o servicio. Por eso, declarar que una microempresa está exenta sin revisar su actividad real es arriesgado. La respuesta correcta casi nunca sale solo de contar empleados.
La exención de accesibilidad web para microempresas no cubre todo
La exención de accesibilidad web para microempresas no significa que cualquier pequeña empresa pueda mantener una web inaccesible. La EAA afecta a categorías concretas de productos y servicios destinados al consumidor, entre ellas el comercio electrónico, determinados servicios bancarios, transporte de pasajeros, telecomunicaciones, servicios audiovisuales y libros electrónicos.
En la práctica, el primer filtro consiste en preguntar: “¿Mi web permite contratar, comprar, reservar o acceder a un servicio incluido en la norma?”. Si la respuesta es sí, existe un motivo claro para revisar el encaje legal y técnico de tu sitio.
Piensa en una academia de idiomas con siete empleados y una facturación de 500.000 euros. Si su web solo muestra teléfono, ubicación y horarios, habrá que analizar con cuidado si entra en el ámbito aplicable. Pero si permite comprar un curso, pagar una matrícula o contratar clases online, esa web cumple una función comercial que no conviene tratar como un simple escaparate.
También hay que separar la prestación de servicios de la comercialización de productos. Según el marco de la EAA, la exención de microempresa se establece para quienes prestan servicios; una microempresa que comercializa productos no queda automáticamente cubierta por esa excepción. Este matiz es especialmente relevante para pequeños ecommerce, tiendas especializadas y negocios que venden artículos desde su propia web.
La accesibilidad web se parece a la entrada de un local. Tener un negocio pequeño no convierte una escalera en una rampa; simplemente puede cambiar qué obligaciones concretas aplican y cómo debes justificarlas. Si una persona no puede completar una compra, leer las condiciones o enviar un formulario, la barrera sigue existiendo.
El método 4P para saber si tu empresa debe revisar la EAA
Antes de asumir que eres una microempresa exenta de la EAA, utiliza este método de cuatro comprobaciones. No sustituye una revisión jurídica cuando el caso es complejo, pero ordena la decisión y evita la interpretación más habitual: “somos pequeños, así que no nos afecta”.
1. Plantilla y facturación
Primero, confirma si tu negocio tiene menos de 10 empleados y una facturación anual inferior a 2 millones de euros. Debes cumplir los dos requisitos. Guarda esta información de forma actualizada, ya que el crecimiento de la empresa puede modificar tu situación.
2. Producto o servicio
Después, identifica qué vendes y cómo lo entregas. Si comercializas productos, no des por hecha la exención. Si prestas servicios, analiza si se encuentran entre los sectores y servicios incluidos en la Directiva (UE) 2019/882.
3. Público y proceso digital
La tercera pregunta es sencilla: ¿un consumidor puede completar una acción relevante desde tu web? Comprar, reservar, contratar, pagar, abrir una cuenta o acceder a contenido digital son acciones que merecen una revisión. Una web corporativa y una plataforma de contratación no presentan el mismo nivel de exposición.
4. Prueba y mejora
Por último, documenta la decisión. Si concluyes que existe una exención, deja constancia de los criterios revisados. Si no estás exento, o si hay dudas razonables, empieza a corregir barreras y conserva evidencias de ese trabajo. La normativa no se gestiona bien con suposiciones.
- Menos de 10 empleados y menos de 2 millones de facturación: pasa al siguiente punto.
- Prestación de un servicio incluido en el ámbito de la EAA: revisa con precisión la excepción aplicable.
- Venta de productos o ecommerce: no presupongas que la exención te protege.
- Web con pagos, reservas o contratación: analiza su accesibilidad aunque tu empresa sea pequeña.
Este marco aporta una decisión más útil que una respuesta rápida. Además, te permite explicarle la situación a tu responsable de marketing, proveedor web o asesoría con criterios claros, en lugar de trasladar una duda genérica sobre “si la EAA aplica”.

Qué revisar en tu web aunque creas estar exento
Una posible exención legal no elimina el impacto comercial de una web difícil de usar. Una persona con baja visión, dislexia, movilidad reducida o sensibilidad a estímulos puede abandonar el proceso si no entiende un formulario, no puede navegar con teclado o no distingue un botón de pago.
Por eso, incluso cuando una empresa pueda encajar en la exención, la recomendación editorial es clara: no uses la excepción como motivo para no mejorar la accesibilidad. Úsala para entender tu posición legal, no para renunciar a usuarios, clientes o alumnos potenciales.
Empieza por las páginas que sostienen la relación con el cliente. En una pyme B2C, suelen ser la portada, las fichas de producto, el proceso de compra, las páginas de reserva, los formularios de contacto y las condiciones de contratación. En una academia, pueden ser la matrícula online, la solicitud de prueba de nivel o el acceso al aula virtual.
Estas son algunas comprobaciones iniciales que aportan valor aunque no tengas equipo técnico interno:
- Comprueba si puedes navegar por menús, formularios y botones usando solo el teclado.
- Revisa que los botones expliquen su acción y que los enlaces no digan únicamente “ver más”.
- Asegura un contraste suficiente entre texto y fondo, especialmente en precios, avisos y llamadas a la acción.
- Añade textos alternativos útiles a las imágenes que transmiten información.
- Evita que un vídeo, carrusel o ventana emergente impida avanzar o cerrar un proceso.
La referencia técnica habitual es WCAG 2.1 nivel AA, integrada en la norma europea EN 301 549. WCAG son las pautas internacionales que explican cómo hacer contenido digital perceptible, operable, comprensible y robusto. La versión WCAG 2.2 es la recomendación técnica más actual, aunque la EAA se apoya en WCAG 2.1 AA a través de EN 301 549.
Si quieres pasar de la intuición a una primera revisión objetiva, puedes analizar gratis la accesibilidad de la web de tu empresa. El escáner ayuda a detectar barreras iniciales y facilita una conversación concreta con quien gestiona tu web.
Si no estás exento: pasos para cumplir sin rehacer tu web
Si tras la revisión concluyes que tu negocio no puede considerarse una microempresa exenta de la EAA, no hace falta empezar por un rediseño completo. Lo adecuado es priorizar los puntos que afectan al acceso real de los usuarios y construir un proceso de mejora documentado.
La Ley 11/2023 aplica en España desde el 28 de junio de 2025. Sus sanciones se apoyan de forma supletoria en el Real Decreto Legislativo 1/2013: las infracciones leves pueden llegar a 30.000 euros, las graves hasta 90.000 euros y las muy graves hasta 1.000.000 de euros (Fuente: BOE, Real Decreto Legislativo 1/2013). El importe máximo no es una multa automática ni la consecuencia típica de cualquier fallo.
Lo que sí conviene evitar es la inacción. Una reclamación de un cliente, una barrera visible durante una compra o la falta de evidencias de mejora complican la posición de la empresa. En cambio, un diagnóstico, una priorización y una declaración bien gestionada muestran que existe trabajo activo.
Un plan razonable para una pequeña empresa puede seguir este orden:
- Diagnostica: identifica los errores de accesibilidad de las páginas prioritarias.
- Prioriza: corrige primero las barreras que bloquean compras, reservas, formularios o contacto.
- Facilita la navegación: incorpora herramientas de personalización que ayuden a distintos usuarios, sin presentarlas como una solución única.
- Documenta: conserva informes, correcciones y decisiones tomadas.
- Publica información clara: prepara una declaración de accesibilidad y un canal para comunicar incidencias cuando corresponda.
Un widget puede mejorar la experiencia de navegación de muchas personas, pero no reemplaza una auditoría ni corrige por sí solo todos los problemas estructurales del código. La combinación de herramientas, revisión y seguimiento es más honesta y más útil que prometer un cumplimiento automático.
Para entender el proceso completo, consulta la guía práctica de accesibilidad web para PYMES y cumplimiento de la EAA. Si necesitas publicar la parte informativa y administrativa, también te ayudará esta guía sobre la declaración de accesibilidad web para empresas.
La exención no debe ser tu única decisión de accesibilidad
La pregunta “¿soy una microempresa exenta de la EAA?” es importante, pero no debería cerrar la conversación. Primero debes confirmar plantilla y facturación; después, diferenciar entre servicios y productos; finalmente, comprobar cómo vende, contrata o atiende tu web a los consumidores.
En especial, no confundas “ser pequeño” con “estar fuera de toda obligación”. La EAA prevé una exención concreta para microempresas prestadoras de servicios, pero el comercio electrónico, la comercialización de productos y los procesos digitales de consumo requieren un análisis más cuidadoso.
Si tu empresa no encaja en la excepción, empezar por un diagnóstico evita decisiones a ciegas. Si sí encaja, mejorar la accesibilidad web sigue siendo una decisión sensata: amplía el acceso a tus servicios y reduce barreras innecesarias para tus clientes.
¿Tienes menos de 10 empleados, pero vendes o atiendes a clientes desde tu web? consulta los planes de accesibilidad pensados para pequeñas empresas y valora qué combinación de escáner, declaración y acompañamiento encaja con tu situación.
Preguntas frecuentes sobre microempresas y la EAA
¿Una microempresa está siempre exenta de la EAA?
No. Para que una microempresa pueda acogerse a la excepción prevista para servicios debe tener menos de 10 empleados y una facturación anual inferior a 2 millones de euros. Además, hay que analizar su actividad concreta. La exención no debe interpretarse como una exclusión general para cualquier negocio pequeño.
¿Qué ocurre si mi microempresa vende productos por internet?
No des por sentada la exención. La excepción de la EAA se formula para microempresas que prestan servicios, mientras que la comercialización de productos requiere un análisis distinto. Si tienes un ecommerce, conviene revisar tanto tus obligaciones como las barreras de accesibilidad del proceso de compra.
¿La exención de accesibilidad web para microempresas evita publicar una declaración?
Depende de la actividad, del ámbito aplicable y de la situación concreta de tu empresa. Si no estás exento, una declaración de accesibilidad ayuda a informar sobre el estado de la web y a habilitar un canal de comunicación. Ante dudas, conviene revisar el caso con criterio técnico y jurídico.
¿Qué pasa si crezco y dejo de cumplir los requisitos de microempresa?
La situación debe revisarse de nuevo. Si superas el límite de empleados o de facturación, podrías dejar de encajar en la definición utilizada para la excepción. Por eso es recomendable no esperar a ese momento: diagnosticar y corregir barreras de forma gradual resulta más manejable que reaccionar tarde.